25 mayo 2006

NUEVOS RUMBOS HACIA LA INCÓGNITA

Ahora que C ya no está en mi vida (se veía venir, faltaban tantas cosas...), he pasado a la siguiente letra del abecedario. Me lo tomo con calma lanzándome descerebrada hacia los sueños, las ilusiones y los inventos de mi cabecita inquieta, que no se acostumbra a esta sociedad de bienestar tan hipócrita y despiadada.

Y bien. No me atrevo a hablar y tengo que decirlo todo, porque se me atraganta el silencio con que vivo ajena a su existencia, cuando me rodean las voces que no quieren oir hablar más a mi locura de rutas luminosas y tierras lejanas.

Iba lanzada a echar mi vida por la borda, convencida del ensueño, y he dado un parón en seco. Porque dejar a C es más difícil de lo que pensaba. Es el inconveniente de no saber dejar de querer a quienes has amado, aunque hayan de quedar atrás mientras avanzo en mi tiempo y pongo distancia.

Puede que este verano sea distinto. Puede que lo cambie todo. Tal vez, no hacia donde yo pensaba. No me echo atrás ni desando latidos, no incumplo promesas ni miente mi mirada. Es sólo que....., de nuevo esa incertidumbre.... Pero necesito los cambios. Todos los cambios. Tengo que escaparme de la quietud, del vacío, de las lentas agonías de mirar pasar la vida sin vivirla y disfrutarla.

09 mayo 2006

ESCRITURA AUTOMÁTICA

En prisioneras azules del mar de obsidiana,
boga la pequeña en que todos creyeron,
con ínfulas de deshauciada.
No hubo oportunidades.
Pero aprovechó todas.
Porque descansa la meridiana recreación de encantos mesiánicos
en bobadas de loca afable que te ama.
Y si no das pávulo, pierdes el cielo que ofrece en sus labios
quien nunca los abre para hacer acopio de mentiras.
Toma todos los besos.
Y que me dejen en paz mis nadas.
En un todo que me opaca el derredor
he visto rendida mi ceguera.
Eres único. Mi alma te ha reconocido.
Mi corazón te susurra que ya estás en casa.

CAYENDO

Vuelvo a sentirme elevada y eufórica; vuelvo a ser una boba. Te negué y analicé cada rasgo de ti para darte un NO rotundo. Pero siempre me llevo la contraria. Siempre me apresuro a buscar negativos a lo que mi corazón elije alocado y sin razones. Nunca voy a acertar para mi cerebro. La prudencia siempre salmodiará "ya te lo dije", y yo siempre caeré en las mismas trampas locas que me tiendo con el romanticismo de los memos, que a los sabios hace infelices. Habré de resignarme a la ignorancia......

10 febrero 2006

MANUAL PARA ENCANDILAR A LA SUEGRA

Invité a mi ex suegra a comer hace unos días, y me la llevé a un buen restaurante japonés, porque siempre me decía que tenía mucha curiosidad por probar el shushi, pero que nunca conseguiría arrastrar a su marido a comer pescado crudo, y menos, ver cómo lo descuartizan en sus narices mientras intenta coger algo con esos palillos infernales que te endosan para fastidiarte.

La verdad es que, aunque hace un año largo que dejamos de ser familia política, el caso es que nos habíamos hecho muy amigas durante el tiempo que yo conviví con su hijo (o, más bien, ella me había adoptado y yo había hecho de ella mi segunda madre). No suele ser lo habitual. Y menos, que cuando te has convertido en "ex", sigas quedando y llamándote, y ella te haga ricas comidas caseras de esas recetas que adaptó, cambiando la dieta de su familia, sólo porque tú eres vegetariana. Me viene a la cabeza el pensamiento de que, tal vez, lo peor de mi ruptura con M, fue perder a su madre.

Mientras almorzábamos, salió el tema de la pena que le había dado que mi realción con M no hubiese funcionado, porque desde el día en que me conoció, supo que era una buena chica y una persona maravillosa y que, a medida que me fue conociendo, le había ido gustando más y más. Sonreí, porque para mí siempre será un misterio el motivo por el cual no pensó toda la familia, aquel primer día, que yo era una loca y una jodía borracha.

El evento fue una comida, en casa de los padres de M, a la que llegamos una media hora tarde, porque yo no conseguía decidirme entre ir sencillita, en vaqueros, o arreglarme con un conjunto bien fashion y todos los achiperres, para que supieran que consideraba aquella reunión como algo importante. Todo acabó en un mix "arreglao pero informal", que no estaba segura de que escondiera el pánico que me daba aquello de conocer a sus padres.

Considerando que, con el retraso, la comida se había quedado un poco fría y eso preocupaba a mi suegra, porque quería que todo estuviera perfecto y delicioso, cuando el comentario de "así que es tardona" salió de su boca, aunque fuera una broma, me dejó algo apabullada. Primer fallo.

Me ofrecieron algo de beber con el aperitivo, y me dieron a elegir entre naranja, cerveza, Pepsi o vino.

- Mmm, ¿Pepsi? Es que no me gusta la Pepsi. Me gusta la Coca Cola.

- ¡Ah! Creo que queda Coca Cola en la nevera.

Pero era Coca Cola light.

- El caso es que..., no me gusta la Coca Cola light. Me gusta la normal. Con azúcar y cafeína y eso...

- Hijo, vete a la nevera del garaje, a ver si hay. Si no, me acerco a comprar una botella...

- ¡No, no! Que mejor pruebo el vino.

Así que me pimplé una copita de vino blanco para abrir boca. Para la comida, me pusieron vino tinto. Y cayó la segunda. Considerando que yo no bebo nada de alcohol..., la mezcla empezó a subírseme a la cabeza. A la tercera copa, ya no podía más. Estaba beoda. Y, mientras todos masticaban en silencio, yo empecé a reirme. Al principio, con una risita tonta, mientras M me decía "¿ya estás pedo?", hasta que la risita se convirtió en un descojone que no me dejaba ni respirar, mientras miraba a todos los presentes, uno a uno, y me carcajeaba mientras les aclaraba "no estzoy borrrracha, ¿eh?".

La comida terminó y llegó la hora del café.

- ¿Un cafetito, hija, a ver si se te pasa la menopea?

-Uyycs, no. NO,no,no,no,no. No tomo café. Es que tomo té.

- Bien, creo que tengo unos sobrecitos de té verde de Hornimann's por ahí...

- ¡¿¿Hornimann's??! Qué va, yo lo tomo de ese que venden a granel. Y negro. Tomo té negro, es que a mí el té verde.... Bueno, sí, sí claro. Ése me vale, que estará muy bueno.

- Vale, tranquila, voy a poner el agua a calentar.

- ¿Agua? Es que..., verá...

- No me llames de usted, ¿es que te parezco mayor, o qué?

- No, no. No. Muy joven. Pero verás, el caso es que yo lo tomo con leche.

- Con leche.

- Más bien..., cocido en leche.

-No hay problema.

- Y con canela en rama, azúcar moreno y una rodajita de lim... Con leche.

En aquel momento, ya pensaba que toda la familia y, especialmente mi suegra, me odiaba profundamente y me tenía por una tocapelotas de cuidado. Una vez tomado el té (cocido en leche, con canela, azúcar moreno y una cáscara de limón), comenzamos a recoger la mesa. En uno de los paseos, me crucé con M en el pasillo y ¡ñaca!, le mordí una tetilla mientras le pellizcaba el culo.

- Buenooo, a meterse mano al dormitorio niños.

La tierra no tiene una garganta tan profunda como para tragarme lo suficientemente hondo como quería que lo hiciera, en el instante en que mi suegra hizo este comentario mientras se reía.

Después de aquello, me ha comentado varias veces que se rieron mucho al verme tan tímida y tan borracha en aquella ocasión. Menos mal que no me lo tuvieron muy en cuenta, y dispuse de unos años después para enmendarme. Por supuesto, volví a mi abstemia habitual...., por si acaso.

08 febrero 2006

MENTIRA

He releido algo que escribí acerca de C y mi actitud hacia él en determinadas situaciones. Decía que debo ser atípica, porque no necesito sentir a mi lado a alguien mientras duermo, no recuerdo fechas y no le doy importancia a los detalles.

Pero todo es mentira. Porque yo no soy ésa, que devora y no siente y desea la soledad y nunca se esconde. Me he negado a recordar todas las noches con M, y el placer de quedarme dormida en el perfil de su vientre, buscando sus latidos con mi espalda. Y he olvidado que, aunque soy despistada, me he abandonado a la superficialidad de no recordar, cuando sé que soy capaz de recordar cada detalle insignificante.

De modo que sólo soy una estafadora, una mentirosa que no ama lo suficiente y besa como si no existiera amor más grande.

23 enero 2006

MÁS DE LO QUE NUNCA IMAGINARÁS

El domingo pasado quedé para tomar un café con Narval. Parece que está más sereno que de costumbre, y que ha dejado atrás el rencor que sentía hacia todo porque las cosas le habían ido mal en estos últimos años. Es cierto que casi todo el mundo le dio la espalda. Cuando dejó de tener un Porsche, un barco, varias casas, tener una hípica propia, gastar astronómicas cantidades de dinero en una tarde de compras en París..., dejó de interesar a la mayor parte de los que siempre revoloteaban a su alrededor. Entiendo que esa realidad le desilusionara enormemente y se sintiera furioso con el comportamiento de muchos de los que se habían proclamado sus amigos. En realidad, eran amigos de su dinero. Sin embargo, nunca llegué a entender bien el por qué de su enfado conmigo.

Me aparté de su vida cuando él aún lo tenía todo. En cierto modo, mi renuncia le ayudaba a conservarlo. Nunca le permití renunciar a nada por mí, y lo abandoné todo para que no lo hiciera. Pero le tendí la mano. Me marché para perderme más allá de su alcance y de mis deseos. Me deshice de las esperanzas para no interponerme en su vida. Le escribí varias cartas para interesarme por él y hablarle de mi nueva vida. Jamás contestó. Y pasó más de un año.

Las duras circunstancias me hicieron volver para conservar la cabeza sobre el cuello y los huesos intactos. Son tiempos difíciles para el pacifismo y la denuncia en África. Y un día, ya en Madrid, recibí una amarga llamada de Narval que, entre eufórico y furioso, me echaba en cara que se había enterado de mi vuelta por terceras personas.

Su silencio me había apartado. Pero, cuando volvió a reclamarme, estuve a su lado. A pesar de todos los reproches que me hacía, de su patente enfado y su incomprensible sed de revancha hacia mí, cada vez que me necesitaba, yo volvía a abrir los brazos. No como antes. Nunca como entonces. Todo había cambiado.

Su enfado fue desapareciendo. Y yo nunca pregunté por qué se había comportado con tanta acidez, cuando sus ojos y su cuerpo temblando cuando me abrazaba me decían que me quería tanto...

El pasado domingo, lo supe. Me dijo que jamás había sufrido tanto por nadie como lo hizo por mí. Que había sentido auténtica agonía sabiéndome sola en lugares donde la vida no vale nada. Cada día se informaba y sólo encontraba guerras y matanzas justo en aquellos sitios hacia los que me dirigía en mis últimas comunicaciones, o donde estaba en un momento determinado. Dejó de informarse porque no soportaba imaginarme allí, pensando en cuántas atrocidades podían sucederme. Mis silencios eran largos, como mis campañas hacia la nada, en viajes arriesgados. Creyó que nunca volvería a verme. Tuvo la certeza de que yo moriría allí, lejos. Y, en cierto modo, se sintió responsable.

Me contó que cuando volvió a verme, sólo la inmensa felicidad de tenerme de nuevo cerca y sana le impidió abofetearme. Que no había sentido nada tan brutal como en aquel año de separación, porque, cuando decidió hablar de nuevo conmigo, para pedirme que volviera, ya no sabía dónde encontrarme, si estaba viva o si, quizá, había muerto y ya era demasiado tarde.

Ahora trato de compensarle acudiendo siempre que me necesita. Sigo siendo su amiga... Nunca seré nada más. Porque él me dió por perdida y yo creí que me había olvidado. Y aunque nunca fue así, y él quiere que hagamos realidad lo que siempre soñamos, yo... no sé desandar tantos pasos.

19 enero 2006

QUE NOOOOOOOO

Tengo muchas cosas que aprender aún. Una de ellas, es a decir NO. Así, con mayúsculas, sin dar opción a dudas. Y otra, ser un poco más antipática, odiosa, borde... Porque esta forma de ser mía me tiene harta. Soy incapaz de negarle un favor a alguien, aunque me cueste un esfuerzo enorme. Presto dinero a gente que tiene mucho más que yo. Cuando ellos me dicen: "estoy justísimo este mes", yo pienso que le va a faltar dinero para pagar facturas o para comprar comida, que es lo que a mí me pasa cuando voy "justa" económicamente. Así que yo me presto enseguida para ayudar, porque aquí estoy para lo que sea. Y si no quieres mi dinero, date por invitado a comer, cenar, merendar y tapear. No faltaba más. Y ni se te ocurra pagar el taxi, que a mí me viene de perlas cambiar el billete. Aunque tenga que apretar yo también el cinturón; que para eso están los amigos.

Por supuesto, la cara que se me queda cuando el "ajustado" se va a esquiar a Baqueira o se compra una Play Station.... ¡Ah! Que lo de andar mal de fondos significa que hay menos de mil euros para gastar en caprichos este mes... ¡Mecachiiiis!.

Luego está esa otra faceta de sonreirle a todo el mundo, aguantar estoicamente cuando me dan la charla desconocidos en el autobús, por la calle, en el metro.... ¿Por qué no me doy la vuelta y huyo, como todos los demás? ¿Para qué me paro a atusarle el pelo y tomar del brazo hasta llegar al semáforo a la yonqui que no vocaliza y a la que sólo entiendo palabras sueltas? ¿Por qué le río las gracias a los pesados cuando me aburren y soy incapaz de cortarle el rollo a las viejitas que me cuentan que compran las bragas en Carrefour, porque las gomas son mejores si son francesas? ¿Por qué perdono siempre a esas personas que sólo se acuerdan de mí cuando les interesa, y nunca están cuando necesito a alguien que me abrace y me ayude a olvidar mi tristeza?

Soy una pavisosa mentecata. Una cobarde. Una mema.

Pero no puedo remediar pensar que, si no sonrío a alguien, si no soy amable, si no ayudo a quien me necesita, si me niego a escuchar al que me habla, se sentirá herido, despreciado, desilusionado. ¿Qué me cuesta reir los chistes sin gracia, acudir a la llamada de los que nunca me recuerdan, escuchar a quien necesita tanto charlar, que lo hace con una desconocida...?.

No quiero molestar a nadie, ni hacer daño. Pero a veces me harto de ser como soy, de no enseñar los dientes. Y me arrepiento de ello, porque cuando exploto, directamente muerdo. Todas mis buenas intenciones y toda mi mala leche se mezclan en un cóctel que me convierte en una persona algo contradictoria.

Uuuufff. Un día de estos me planto, y le digo a alguien: "que se calle, señora, que no me importa dónde se compra las bragas ni si las fabrican a mano unos eunucos en una isla griega". Y añadiré esa palabra que casi nunca digo completa: JODERRRR.

13 enero 2006

SANGRAR EN ÁFRICA

Me llamó mi amigo Luis y decidimos buscar un día para vernos y contarnos nuestras andanzas en los últimos meses. Posiblemente haga cerca de un año que no nos vemos. Pero yo no tengo mucho que contar, que no pueda resumirse en una confusión constante y en la consciencia de una insatisfacción perenne abofeteándome cada logro.

Luis me dice que en febrero vuelve a Kenia. Prometí que regresaría el año pasado, que haría todo lo posible por organizarme e ir a verle. Pero no lo hice. Ya me ha tragado la vorágine de nadas que es mi existencia perdida en esta enorme ciudad, tan pequeña.

Ya sé qué es esa incomodidad, esa punzada, ese ansia que no duerme. Los ensueños se me van a la tierra que amé, a los desiertos que bebí, a las montañas donde sangré.

Supe que África me había acogido, cuando amaneció para mí. Supe que África me amaba, cuando atardecí con ella. Supe que África me había hecho su hija cuando curó todas mis heridas, y se quedó mi alma a cambio mientras me desangraba en sus guerras.